Carta al Olvido

Olvido, te doy mis sinceras disculpas por ser tan recurrente en tu uso y paciencia.

Eres constante en mis hojas, te conozco por lustros impares, vuelves con constantes matices, pero siempre, estás en hojas, inspiras sonetos, poemas y simples frases entrecortadas que balbuceo entre sueños y pesadillas.

He llegado a compartir contigo casi una vida juglar, no arrepiento mis pasos ni el yugo de tu omnipresencia,  eres parte del acerbo de mis pensamientos,  pero no puedo sino agradecer el silencio de tus palabras.

Olvido, eres inconstante;  cuando quiero olvidar no te encuentro; cuando me olvidan quiero que un huracán sople tus sílabas y te pierdas en la ingenuidad incolora. 

Eres indómito, amor y odio se cruzan en esta carta. Prefiero no olvidar ¿estás?

A veces comparto el olvido, y vuelves a estar. 

Qué prefieres, que nos olvidemos del olvido o que olvidemos que existes. No puedo cuajar idea sin que estés.

Te propongo una tregua. Tú y yo combatamos en el coliseo de la sinceridad. En buena lid aparecerá un vencedor de ideas. Si logro olvidarte por un instante ¿prometes olvidar tu existencia?

 ¿Estás de acuerdo?

No es que no te quiera y me seas indiferente, solo que a veces los hombres queremos un remanso atrincherado, olvidarnos que nos olvidas, o ya no ser olvidados por  tu profesar. Ante ello, y no habiendo alternativa doble sin fin, me olvido de olvidarte y elimino para ti  toda posibilidad de olvidarte de los amantes que recelan tu olvido, si en el olvido está impregnado el amor, es imposible olvidar olvidando.

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Salvador Makluf

Abogado y Consultor Inmobiliario

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